La historia que acabas de escuchar describe a un hombre completamente fuera de sí, aislado, temido y considerado irrecuperable por quienes lo rodeaban.

Más allá del relato, este caso nos confronta con una realidad incómoda: cuando el ser humano pierde su centro, ninguna atadura externa es suficiente para contenerlo.

¿Qué tiene que ver esto contigo y conmigo?
Tal vez no vivimos entre sepulcros ni rompemos cadenas físicas, pero muchos viven atados interiormente: al miedo, al rencor, al pasado o a una vida sin propósito.

Este videoblog forma parte del proyecto Predicador Digital, un espacio donde se busca reflexionar sobre la vida diaria a la luz del Evangelio de Cristo, sin pretensiones personales, sin protagonismos, y con respeto por la inteligencia espiritual del lector.

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A veces una pregunta honesta vale más que una respuesta rápida

Rubén Rodríguez
predicadordigitalmx@gmail.com